Pocas cosas son tan sencillas, universales y atemporales como jugar a las figuras, montarse historias interminables con un puñado de figuras en miniatura de indios y vaqueros con sus rifles, sus arcos y sus flechas, sus hachas, sus caballos, sus carros, sus tiendas, etc.

Es cierto que antes se veían más pelis de indios y vaqueros. Todos los que fuimos niños en las décadas de los 70 y los 80 nos pasamos muchos fines de semana viendo películas de indios y vaqueros, verdaderos clásicos que hoy suenan a viejunos para las nuevas generaciones post millenial, pero que cualquiera que las vea sabe que tiene el goce asegurado. El de descubrir la esencia del cine, y el encanto de historias maravillosas, con una enjundia temática bestial.

Pues bien, incluso los que no han visto una película de indios y vaqueros en su vida, un western de categoría, son incapaces de no sacarle partido a una bolsa con figuras de indios y vaqueros. Imaginación al poder. Los unos contra los otros, un herido, dos vaqueros avanzan posición eliminando a todo el que se les pone por delante, dos caballos salen despavoridos dejando una nube de polvo a su paso, pero no se dan cuenta de que un indio les observa oculto desde la colina… ¡La batalla va a ser cruenta, y pocos van a quedar en pie tras ella!

Por supuesto, hay otros muchos juguetes antiguos de indios y vaqueros cuya esencia prevalece, pero de pocas cosas se podía sacar tanto como de una bolsa llena de figuritas de indios y vaqueros… ¡Qué ilusión!

Figuras antiguas de indios y vaqueros

Si las tuviste siendo un niño, recordarás el sonido de la bola de plástico antes de abrirla. Esa emoción al imaginar el posible contenido de la misma, ese no parar de palpar para distinguir la figura de un caballo, de un tipi, de una diligencia, o de cualquier otra cosa que no teníamos… Una vez abierta la bolsa, el misterio del «antes de» se tornaba en realidad, y entonces empezaba la acción: la lucha.

Bullyland 80673 - Vaquero con lazo [importado de Alemania]

Porque jugar con figuras de indios y vaqueros significa prepararse para la batalla, es así. No tienen por qué ser siempre todos los indios contra todos los vaqueros; ya sabes que, en ocasiones, en unos bandos había infiltrados del otro bando. Lo que sí está claro es que una vez formados los dos grupos, el encuentro en el escenario elegido significaba la unión del fuego y la pólvora…

Algunas pequeñas figuras de indios y de vaqueros son verdaderamente valiosas, y estaban pintadas al detalle, cada parte del vestuario o cada accesorio con su color… Las más sencillas, las más baratas, eran esas bolsas de plástico o de papel llenas de figuras de indios o de vaqueros del mismo color. Unas y otras son figuras estáticas, a diferencia de las figuras de indios y vaqueros Playmobil, que sí nos permiten mover los brazos, la cabeza, etc.

Pistolas y rifles de vaqueros vintage

Cuando lo de imaginar los enfrentamientos entre figuras mudas y estáticas empezaba a sabernos a poco, y teníamos ya los diálogos y los desenlaces posibles bien aprendidos, tocaba pasar a la acción en primera persona, encarnando a indios o a vaqueros con arcos y fechas o con pistolas, según tocara.

Será lo que decíamos, que antes se veían muchas películas western, pero un niño de los años 70, 80 ó 90 tenía una pistola de metal entre sus juguetes, con casi toda seguridad.

Eran inofensivas, no servían para lanzar dardos, y como mucho, tenían tambores para carga de mixtos, o petardos, que hacían un ruido limitado, pero que nuestros padres nos prohibían disparar en casa. ¡Eran otros tiempos!

Pero si crees que las pistolas de vaqueros antiguas o los rifles de cowboy ya no se llevan, pásate por una tienda de juguetes y te darás cuenta de que, aunque no sean el objeto preferido hoy en día por los niños, aún siguen teniendo su público. Incluso los niños que no saben qué son las peleas de indios y vaqueros, parecen llevar en los genes la representación perfecta de un enfrentamiento de indios y vaqueros.

Arcos y flechas de indios de juguete antiguos

Si caes en el bando de los indios, te tocará jugar el rol de los que en muchas pelis se muestran como salvajes, los malos de la película aunque no lo fueran, aunque en la mayoría de los casos, en la realidad, fueran los vaqueros los que mataran a los indios para arrebatarles las tierras, los caballos, y todo lo que tuviera un valor… Tendrás que golpearte la boca mientras gritas, y por supuesto, no te puede faltar un arco y un juego de flechas en la mano… ¡con una ventosa en la punta, eso sí!

Los arcos y flechas de juguete antiguos y los modernos son prácticamente iguales, mantienen su esencia verdadera. Pero un indio verdadero tiene que contar también con un buen sombrero indio de plumas multicolor.

Pocos juegos pueden resultar más efectistas y coloridos… ¡y divertidos! como una guerra de indios y vaqueros con personajes de carne y hueso en cada bando.

Cómo jugar a los indios y vaqueros

Es un misterio (o no) que no habiendo visto pelis de indios y vaqueros, los niños de hoy en día se lancen a jugar como locos a indios y vaqueros, y sepan perfectamente para qué sirve un fuerte, cómo se posicionan los soldados, el ruido de los disparos, los sonidos de los indios al llegar, etc. hay poco que explicar.

Pero los buscadores de juguetes de indios y vaqueros vintage, del pasado, seguro que han pasado muchas horas en sus vidas imaginando las escenas que antes habían visto en las películas; las pasaron, y ahora utilizan la excusa de «jugar con sus hijos o con sus nietos» para enfrascarse en escenarios fantásticos en el campo, en la playa, o en casa, con figuritas de indios y vaqueros haciendo de las suyas.

Este vídeo de Señor Myers es un buen ejemplo de cómo jugar a indios y vaqueros con esa imaginación que sólo tienen los niños, o los que siendo ya adultos, conservan intacta la ilusión y el entusiasmo del niño que fueron.

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